La cuantificación de riesgos es un paso esencial en la gestión de riesgos que permite a las organizaciones medir el impacto potencial de los riesgos identificados. Sin embargo, este proceso no está exento de errores, especialmente cuando se trata de riesgos tecnológicos y operacionales.
A continuación, exploramos los cinco errores más comunes que los directores de riesgo deben evitar para garantizar una cuantificación efectiva.
Te invitamos a leer también nuestras entregas pasadas sobre los 5 errores al identificar, evaluar y analizar los riesgos, respectivamente, que hemos preparado para poder llevar tu gestión de riesgos al siguiente nivel.
Sin más, aquí los cinco errores más comunes al cuantificar riesgos, para que no los cometas.
Uno de los mayores desafíos en la cuantificación de riesgos es la dependencia de datos históricos confiables. La falta de registros precisos o la utilización de datos incompletos pueden llevar a una subestimación o sobreestimación del impacto de ciertos riesgos.
Es crucial invertir en sistemas de recopilación y análisis de datos que aseguren la integridad y relevancia de la información que pensamos utilizar.
En muchas organizaciones, los riesgos operacionales y tecnológicos están interconectados y pueden influirse mutuamente, aumentando el impacto potencial.
Ignorar estas interdependencias durante la cuantificación puede resultar en una visión distorsionada del panorama de riesgos, complicando las estrategias de mitigación efectivas.
La elección del modelo matemático o estadístico para cuantificar riesgos puede tener un impacto significativo en los resultados.
Usar modelos que no se ajustan a la naturaleza específica de los riesgos tecnológicos y operacionales de la empresa puede llevar a evaluaciones erróneas.
Es fundamental seleccionar modelos adaptados a las características y dinámica del sector y de la propia organización.
La cuantificación de riesgos no es un proceso estático, aunque “bajar todo en números” pueda dar esa sensación tan necesaria para un director de riesgos de tener algo “definitivo”.
Lo que sucede es que, con la rápida evolución de la tecnología y los cambios continuos en los procesos operacionales, los modelos de riesgo deben revisarse y actualizarse regularmente para reflejar nuevos datos y condiciones de mercado.
No hacerlo puede resultar en evaluaciones que no reflejan la realidad actual del riesgo.
A pesar de la importancia de los modelos y los datos, el juicio experto sigue siendo un componente crucial en la cuantificación de riesgos.
El conocimiento intuitivo y la experiencia de los profesionales pueden proporcionar insights que los datos por sí solos no pueden; esa es precisamente la diferencia entre dato e información.
No integrar esta perspectiva puede limitar la efectividad de las evaluaciones de riesgo.
Al evitar estos errores y seguir estas prácticas, los directores de riesgo pueden mejorar significativamente la precisión y utilidad de la cuantificación de riesgos, fortaleciendo la gestión de riesgos en su organización.
Evitar estos errores comunes puede mejorar significativamente la precisión y la utilidad de la cuantificación de riesgos en tu organización.
Al prestar atención a estos puntos, los directores de riesgo no solo fortalecerán sus procesos de gestión de riesgos, sino que también contribuirán al éxito y estabilidad organizacional.
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